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¿Estoy preparado para votar?

15 diciembre, 2011

Esta reflexión parece ingenua en las discusiones que se han dado últimamente en relación a la inscripción automática y al voto voluntario, pero creo que la pregunta “¿estoy preparado para votar?”, en el sentido de si uno conoce lo suficiente lo que  propone cada candidato, debiese ser fundamental en toda democracia. Para aquellos defensores acérrimos de una democracia que parece tambalear si menos gente vota me gustaría presentarles un par de puntos:

1. ¿Cuál es la legitimidad de un voto desinformado?

Hay gente que dice que si los cerca de 2 millones de personas que no están inscritas lo hicieran aumentaría la legitimidad de los políticos electos, ya que un universo mayor de votantes los elegirían. Pero debo poner en duda la legitimidad de un voto desinformado, porque si observamos la tendencia de las últimas elecciones, las campañas cada vez más se centran en buscar el voto “emotivo” más que informado, vendiendo una imagen, una marca más que presentando un proyecto país. Por ejemplo, el actual presidente Piñera presentó sloganes hiperbólicos en su campaña, como “delincuentes se les acabó la fiesta”, o “terminar con la puerta giratoria”, pero sin aclarar su visión del delito y de cómo abordarlo.

Cabe entonces la posibilidad de cuestionar la legitimidad que se le quiere atribuir a un voto, sólo por el derecho de ejercerlo, ¿está ahí la legitimidad? En este sentido, creo válido cuestionar la representatividad que se le atribuye a un sistema donde muchos votan porque están obligados, versus uno donde votan muchos porque están informados e interesados en ejercer libremente su derecho a hacerlo. Aún así es importante defender el derecho a voto, y creo importante educar a los ciudadanos para que ellos mismos puedan optar por votar si se sienten suficientemente informados e identificados por los candidatos.

2. Diferencia entre opinión y elección.

 Actualmente, se han puesto de moda las encuestas, donde se les pregunta la opinión a las personas. Así, dicha opinión puede ser desinformada y eso no cambia el valor de su opinión en la encuesta, ya que a diferencia de lo que dice el gingle de la radio cooperativa, muchas veces es una noción vaga sobre un tema, que no necesariamente está informada o fundamentada. Por otro lado, algo muy diferente a opinar es elegir o sufragar, donde una persona conscientemente realiza un acto deliberado y responsable para tomar la opción que mejor lo representa. En este sentido, se vuelve peligroso cuando en vez de tener elecciones, el sufragio termina convirtiéndose en una encuesta más, donde la persona termina decidiendo por quién votar en último momento, motivada por la tradición familiar o por un sentimiento irracional.

 3. Esfuerzo de votar como filtro.

 Para aquellos que dicen que es mejor obligar el voto y motivar a que quienes no estén informados o no se sientan preparados para sufragar voten nulo, creo que es una opción válida, pero poco realista, porque las cifras muestran las bajas cifras de votos nulos y blancos en la historia de las votaciones, por lo que creo más factible que quien no esté informado o no le interese elegir a sus gobernantes no vaya a votar a que vote blanco o nulo. Esta opción me parece un mejor filtro para los votos débiles o desinformados que a veces generan más ruido que una decisión informada y deliberada. Existe una propuesta que habla de dar la opción de desvincularse del sistema electoral, pero sería muy engorroso

 

Finalmente, me gustaría despejar un peligro que puede ir de la mano de mi reflexión. No creo que haya que limitar el derecho al voto. Porque puede surgir la idea de que se debe restringir el voto a las personas que no estén informadas, discriminando a personas que no saben leer o que tienen baja educación. Pero no pongo en duda su derecho a sufragar, ya que un analfabeto tiene tanto derecho a elegir sus gobernantes como un doctor en ciencias políticas, pero sí se le puede exigir a este último que esté mucho más informado que alguien que no posea sus estudios, claro que como una exigencia moral más que legal.

Juzgar un libro por su portada

29 octubre, 2011

Como nuestro país mezcla cosas buenas del tercer mundo y del mundo desarrollado, conseguir un libro se ha vuelto relativamente fácil. Por un lado podemos fotocopiar todos los libros que queramos sin sentirnos que violamos el derecho de autor, además de poder comprarlos piratas; y por otro el acceso a las nuevas tecnologías nos permiten acceder a través de internet a los textos que queramos, ya sea a través de un sencillo computador o de los sofisticados I-Pad o Kindle.

Por otra parte, en nuestro país los libros “originales” son caros porque las editoriales hacen tiradas pequeñas con el miedo de que no se venda toda la edición impresa, junto al poco apoyo gubernamental que hay para limitar o disminuir el cobro del IVA en los libros, como se hace en otras latitudes.
Así uno podría preguntarse ¿cuál es el valor de comprar un libro frente a este panorama? Bueno para quienes nos gustan los libros, la compra de uno “impreso” ya deja de tener valor sólo por su contenido. Negando el típico dicho “no juzgues un libro por su portada”, efectivamente la compra de un libro pasa bastante por cómo se ve, si la edición es buena, si la tapa es llamativa o sencilla dependiendo del gusto del consumidor.

Pero no me había percatado de esto hasta que en una de mis compras compulsivas por internet me llegó un libro que no me gustó. La tapa estaba desteñida y machucada, la hoja era de mala calidad a pesar de ser supuestamente nuevo. Lo extraño de todo esto, era que el contenido sí me gustaba, pero podría haber accedido a él a través de internet, así que no era eso lo que buscaba comprándolo impreso.


Fue en ese momento cuando descubrí que sí me dice mucho la portada de un libro, quizás no para leerlo, pero sí para “obtenerlo”, para querer comprarlo y conservarlo, sus características físicas sí son importantes, sin dejar de lado la relación de éstas con su precio.

Dos alcances de esto:

1. A pesar de lo fácil y cómodo que puede resultar bajar libros de internet, leerlos en el computador o en Kindles o I-Pads, no creo que desaparezcan muy pronto los libros impresos, si es que alguna vez desaparecen. Creo que un libro que a uno realmente le gusta tiene mucho más valor tenerlo impreso que guardado en el mundo virtual, más aún si es una buena edición, como pasa un poco con las fotografías digitales, nos gusta imprimir las mejores. Porque existe una relación especial entre el ser humano y la materialidad, a pesar de lo útil que siempre nos es el mundo virtual.

2. A pesar de lo cómodo de comprar por Internet, revaloré la importancia de las librerías y creo que quedo mucho más satisfecho con un libro cuando lo compro en una librería porque puedo verlo, tocarlo y hasta olerlo.

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Algunos datos:

– Feria del libro de Santiago se realiza entre los días 28 octubre y 13 de noviembre

– Sectores con librerías interesantes que he recorrido hace poco: Providencia altura 2100, entre las Urbinas y Andrés de Fuenzalida (hay algunas librerías que venden libros nuevos como la Que Leo); Providencia altura 1100 (cerca del metro Manuel Montt, al lado del Parrón y del Circus OK), hay unas galerías con muchas tiendas de libros usados.

– Para comprar libros por internet: http://www.buscalibros.cl (tienen varios libros más baratos que en las librerías) y la famosa Amazon.com, donde además de libros impresos (nuevos y usados) se pueden comprar textos para Kindle, los textos en inglés son mucho más baratos que comprarlos acá, lo caro es el envío, por eso hay que sacar bien el cálculo al cotizar.

Desafíos de la tecnología

3 octubre, 2011
Algunos libros y películas han retratado de manera interesante el desafío que imponen las nuevas tecnologías a la forma en que el ser humano se comprende y habita el mundo, como por ejemplo “un mundo feliz” de Adolf Huxley, la clásica “Blade Runner”, “Minority Report” o “The Matrix” de los hermanos Wachowski. Estas manifestaciones artísticas, presentan como la tecnología puede atraparnos, como puede limitarnos si olvidamos que es sólo tecnología, que como diría Mc Luhan es una extensión de nosotros mismo, pero -le agrego yo- sin olvidar el nosotros mismos.
Quizás las tragedias apocalípticas de estas películas son un poco exageradas, pero ilustran como nos hemos ido perdiendo, como hemos empezado a creer que las características de la realidad virtual de facebook, twitter y otros (inmediatez, horizontalidad, etc.) son características necesarias para relacionarnos en la esfera de lo real, olvidando las jerarquías, verticalidades, temporalidades propias de las realidades e instituciones humanas existentes.
Si no cuestionamos las nuevas realidades que nos ofrecen las tecnologías actuales y particularmente las de comunicación, podemos desaprovechar las potencialidades de elevar nuestra conciencia,  creyendo que las relaciones sociales también deben ser tal cual es la tecnología actual: desechable, inmediato, horizontal, personalizable. Revisaré brevemente los alcances de estas características que se han ido traspasando a las relaciones sociales:

1. Desechabilidad. El mercado tecnológico se ha encargado de lograr que las personas nos deshagamos muy rápido de las cosas que usamos, ya sean materiales o virtuales, cambiando luego de teléfono móvil (Celular-multifuncional-touch-I Phone, etc.), de televisor (de tubos-pantalla plana-LCD-LED-3D, etc.), de medio de comunicación virtual (ICQ a MSN a Facebook, etc.). Así, no hay nada que nos convenza por mucho tiempo, ya que luego vendrá algo mejor y lo que teníamos pasará de moda o quedará obsoleto.
Esto parece bueno y útil para la persona humana porque así vamos avanzando, así cada vez tenemos más posibilidades y  acceso a un sin fin de acciones que antes no teníamos. Pero al mismo tiempo nos genera un cuestionamiento radical sobre cómo nos vemos y nuestro habitar en el mundo, ya que nuestro cuerpo quizás también puede ser mejorado, desechando lo que no nos guste, podemos cambiar nuestra nariz si es muy grande o quitar la grasa que sobra.
Además también nuestras relaciones pueden ser mejoradas: si me aburre o si no puedo enfrentar los problemas que tengo con mi pareja me busco una mejor, si no puedo enfrentar un embarazo aborto, si me aburre mi abuela o mi madre anciana la envío a un asilo, si me aburre mi vida o me agobian mis responsabilidades me suicido.
Al mismo tiempo, empezamos a valorarnos y a valorar a los demás por la utilidad que nos reportan, por el uso que les podemos dar y por el bienestar que sentimos, más que vernos a nosotros y a los demás como fines en sí mismo, como útiles por su existencia más que por su uso.
Alcances: No nos damos cuenta que muchos problemas están en nuestro interior y no en el exterior, así no resolvemos del todo el problema, porque sólo afectamos el síntoma y no el cuestionamiento que lo origina.
2. Inmediatez. Los medios de comunicación e información actuales nos permiten saber de inmediato lo que pasa a kilómetros de distancia de donde estamos, además internet nos permite encontrar rápidamente lo que queramos buscar ya sea música, películas, información, etc. Además la tecnología hace que tengamos rápidamente lo que queremos, el microondas nos permite tener la comida lista rápidamente, el ascensor nos permite subir rápidamente a nuestro departamento, el control remoto nos permite ver la programación y los canales que queremos, los créditos nos facilitan tener de inmediato lo que nos demoraría años comprar con ahorros, etc.
Así comenzamos a creer que la realidad también es así, que podemos rápidamente terminar una carrera y poder comenzar a ganar mucho dinero, que debemos tener rápidamente los derechos que exijamos, dejando de valorar los procesos y valorando sólo los resultados. Dejando de lado los aprendizajes que vienen del camino que se recorrió para lograr algo, para construir una familia, para construir una carrera profesional, para adquirir un conocimiento.
Algunos alcances: Al dejar de valorar los procesos, sólo interesan los resultados, y mientras más inmediatos, mejor. Así da lo mismo si hacemos sufrir a muchas personas para lograr ganar mucho dinero, deja de importar si muchos sufren por la calidad de vida que llevamos.

3. Horizontalidad – Igualdad. Si alguien tiene acceso a internet, se equipara a todos los demás en su posibilidad de acceder a la información, así un profesor doctor en linguística tiene la misma posibilidad de saber sobre un escritor famoso que un estudiante de escuela, a pesar de que no pueden entender de la misma manera la información, se da la sensación de que ambos pueden saber sobre él. Así también en algunas redes sociales como Twitter jóvenes con pocos estudios pueden tratar de iguales a autoridades preparadas o intelectuales famosos, con tal solo seguirlos y de hecho está de moda que estos intelectuales o autoridades se dejen tratar de esa manera y no pongan “el grito en el cielo” porque cualquier persona los interpele o les pida algo. Esta horizontalidad para acceder al conocimiento da la sensación de que nadie sabe más que otro, ya que todos pueden encontrar en Internet el conocimiento que necesiten, lo que va desautorizando a las personas que antes eran autoridades por lo que sabían. Algunos estudiantes hablan de que sus profesores no les aportan nada, ya que lo que les enseñan puede ser adquirido mucho más rápidamente en Internet y “hasta resumido”.
Algunos alcances: la sensación de horizontalidad que dan los medios de comunicación, no es tal en el mundo real, ya que a pesar de querer ser accesible a todo el mundo una autoridad no tienen la capacidad real de serlo, como tampoco tiene la necesidad ni la función de serlo, ya que al ser autoridad debe representar o inspirar a otros, más que ser accesible a ellos como si fuera una página web que está disponible las 24 horas del día.

4. Personalización. Está de moda tanto en la tecnología como en las “redes sociales” la posibilidad de personalizar lo que uno utiliza, es decir, transformarlo como uno quiera. Así un computador, un teléfono móvil o una cuenta de facebook puede ser personalizada y cambiada dentro de ciertos marcos todas las veces que uno quiera. Así también las personas empezamos a creer que la realidad también puede ser “personalizada”, desde nuestros cuerpos como ya lo dije anteriormente hasta las relaciones sociales y los marcos legales. De esta manera, por ejemplo se pierde el carácter normalizante de las leyes, de las “normas”, que deberían dar forma a las voluntades individuales y cambiantes de las personas, pero en vez de esto se comienza a creer que se pueden personalizar las veces que uno quiera y bajo el sólo supuesto de que a un grupo específico le hace sentido o lo cree importante.
Algunos alcances: esta fantasía lleva a negar toda relación con la tradición y con los aprendizajes institucionalizados en las culturas, defendiendo que lo que dice la tradición es antiguo y no necesariamente los representa a todos. Así se da una paradoja entre democracia y personalización, ya que las leyes o pautas sociales en vez de representar a una mayoría o buscar el bien común, terminan representando a las diversas manifestaciones sociales que se dan y que se podrían dar. De esta manera parece perder su sentido el tener cualquier tipo de legalidad, ya que todo está permitido mientras exista, es decir todo puede personalizarse y así es mejor no tener ley alguna.

La propuesta Educacional del Gobierno

10 agosto, 2011

A continuación les presento una nube de palabras con la propuesta Educacional del Gobierno… hace un tiempo me envicié con las nubes de palabras, las que se pueden hacer en la web wordle.net y donde el tamaño de la palabra representa cuántas veces se repite en un mismo texto, si es más grande es porque se repite más. Ah y por supuesto las preposiciones quedan fuera.

(Fuente: http://www.mineduc.cl/usuarios/mineduc/doc/201108011945470.DocumentoAgosto2011.pdf)

 

 

 

Se acabó la Luna de Miel

1 agosto, 2011

Los 20 años que la Concertación estuvo en la presidencia, gozó de una suerte de luna de miel, después del sufrimiento que para muchos generó la dictadura militar (o gobierno militar para otros), época oscura de Chile, donde no había espacio para expresar libremente lo que uno opinaba, no se podía confiar en los medios de comunicación y rondaba el miedo y la desconfianza. Luego del plebiscito surgía la oportunidad de construir un nuevo Chile, donde todos pudieramos participar, no sólo los de un bando, no sólo los que tenían el poder de la fuerza militar.

Ese fue el desafío de la concertación, primero con un gran líder, el sr. Aylwin, una persona con ideas claras, con convicciones y con la sabiduría para saber escuchar a los que pensaban distinto a él. Pero que en la práctica no hizo muchos cambios, quizás avanzó en el tema de las políticas públicas, empezando a cuestionar su carácter asistencial, donde el pobre era visto como un flojo, para verlo como alguien necesitado nuevamente, como alguien que no tenía las mismas oportunidades que todos.

Todavía habían muchas esperanzas en los chilenos, mucha esperanza en la Concertación, así que el siguiente presidente fue el sr. Frei Ruiz-Tagle, con más apellido que carisma, con más estudios que inteligencia política, quien como empresario que era, retomó la línea de la privatización del gobierno militar, vendiendo el agua, abriendo espacio para los empresarios en Chile, pero sin olvidar seguir mejorando las políticas sociales. Aún así, ningún cambio en cuanto a la participación de las personas, ningún cuestionamiento al sistema binominal, escasas revisiones a la constitución de 1980, ninguna reflexión sobre el sistema de mercado y sus ventajas para Chile, comienzan acá los famosos TLC que irán convirtiéndonos en un país de servicios, sin industria propia, sin manufactura, sin ventajas competitivas. A pesar de esto, todavía había una suerte de enamoramiento, donde los chilenos aún no criticaban mucho, donde todavía duraba el amor, todavía hacía sentido la canción por el NO.

Luego fue el momento del sr. Lagos, personaje que se había caracterizado por su dedo inquisidor, y por ser directo para decir las cosas y claro con sus ideas políticas, quien impulsó la mayoría de las reformas constitucionales que buscaban dejar atrás los resabios del gobierno militar, quien fortaleció el sistema binominal dándole a los partidos políticos la responsabilidad de reemplazar a los senadores que fallecen o que dejan su cargo, en vez de que sean elegidos nuevamente y quien le dejó a su relevo el megafracaso del Transantiago.

Finalmente, vino la mamá de Chile, la presidenta Bachellet, simpática, con historia política, pero finalmente médico, preparada para reaccionar a las enfermedades, pero sin una visión clara de Chile, sin la capacidad de lograr acuerdos entre los partidos, escuchando demasiado pero tomando pocas decisiones, escuchando a las “vacas sagradas” de la política, quienes ya deberían haber dejado sus puestos para que nuevos intelectuales airearan el pensamiento político, escuchando a los distintos actores, creando mesas de diálogo, con muchas y diversas opiniones, pero con poca legitimidad y con pocos resultados. De hecho, en su gobierno, empezó a surgir más claro el descontento, empezó a tomar más peso la masa crítica, los ciudadanos comenzaron a despabilarse del enamoramiento post dictadura, ejemplo clave: la revolución pingüina.

Luego de la Segunda vuelta de enero de 2010, la concertación perdió la presidencia y se termina la luna de miel, comienzan a verse todos los problemas que no se solucionaron, vuelven a estar en el poder algunos que estuvieron vinculados a la dictadura militar, lo que genera una suerte de desconfianza, a pesar de que han hecho una carrera política interesante, de que muchos se han dedicado a un genuino servicio público. A esto se suma que llegaron diciendo que serían los solucionadores de los problemas, eran estadistas y doctores, con mucho curriculum, pero poca conciencia de la realidad del país.

Se acaba la luna de miel y ¿Qué vendrá ahora? Yo creo que no hay que alarmarse, ahora viene lo bueno, esperemos que surjan los líderes y políticos que entiendan las nuevas formas políticas y de participación que exigen los ciudadanos de nuestro país, que dejen las viejas prácticas y entiendan el valor de la masa crítica, el valor que tiene para la democracia tener ciudadanos informados, preocupados por la realidad y movilizados. Ojalá también los ciudadanos estemos a la altura de una nueva política…

¿Quién quiere ser desarrollado?

6 junio, 2011

El Mito

Últimamente, he llegado a creer que “el Desarrollo” es una especie de dios como los de la Antigua Grecia, cuyo Olimpo es el monte Rushmore y del cual los ingenieros y los economistas son los sacerdotes que dirigen su culto. Este ente mitológico tiene simpatía por las naciones del norte, quienes al parecer han descubierto aquellos rituales que son de su agrado, por lo que los llamados subdesarrollados intentamos imitarles para que el Desarrollo derrame su bendición, el Progreso, sobre nuestras paganas naciones, cumpliendo su promesa o parusía del crecimiento económico, es decir, la realización del ser humano.
En nuestro país, tenemos nada más que a un profeta del Desarrollo, nuestro Presidente Piñera, quien le rinde culto y lo menciona en cada discurso que puede, nombrándolo a veces incluso “Dios”, lo que algunos cristianos ingenuos hemos creído que hace alusión al Dios de la biblia. Es más, pareciese que todas las acciones que emprende el profeta Piñera, buscan agradar al Desarrollo y traer su bendición, desde la educación, la energía y claro, la economía.

Saliéndome un momento de mi relato pseudomítico, me cuestiono, sino no es un dios del que se habla, ¿qué es el desarrollo? ¿cuál es el desarrollo que han logrado los pueblos del norte? ¿cuál es la característica de esos países que les da la categoría de desarrollados? Porque para ver si uno quiere ser desarrollado, creo cuerdo preguntarse qué conlleva esto y no verlo como una moda a la que los “subdesarrollados” queremos aspirar.

Desarrollo bélico
Si observamos los países llamados desarrollados, veremos como las guerras están muy presentes en su historia, por no decir que gracias a ellas han logrado el nivel de vida que tienen actualmente -los más bien pensados dirán que gracias al aprendizaje que les ha traído el sufrimiento de las guerras, cuando muchas veces las han provocado para sacar provecho de los más débiles-. Esta característica se puede observar en la mayoría del grupo de los 8 (G8) como se autodenominan los países más influyentes en la economía actual -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia- de los cuales sólo Canadá se salva de ser protagonista de algún conflicto bélico o de la explotación de países más débiles para sacar algún provecho económico.

¿Mejor calidad de vida?

Por otro lado, el nivel de vida que tienen los países desarrollados ¿es digno de replicar? Por ejemplo, ¿queremos ser desarrollados como Japón? con sus índices de suicidio -más de 30 mil personas al año o 23,8 personas cada 100 mil habitantes- o como Rusia, otro “desarrollado”, número 1 en suicidios, con 34,3 suicidios cada 100 mil habitantes (más de 40 mil suicidios al año).
En esta misma dinámica podemos ver también a Finlandia -un país que no está entre los G8, pero que se ha puesto de moda en nuestro país, en especial por sus avances en educación- quien se encuentra en el número 14 del mundo por su tasa de suicidios, con 20,6 suicidios cada 100 mil habitantes, lo que algunos atribuyen al consumo abusivo de alcohol.
Aún así, hay que decir que por otro lado, Finlandia se destaca por su manejo de emisiones de CO2, siendo uno de los menos contaminantes del planeta, a diferencia de muchos del G8, que lideran el ranking de los países más contaminantes: USA (Nº1), Rusia (Nº3), Japón (Nº5), Alemania (Nº6), Canadá (Nº7), UK (Nº8) e Italia (Nº10). Siendo otra característica del desarrollo emitir mucho CO2 contaminando el aire que respiramos.
Así, ¿de qué calidad de vida estamos hablando? ¿con altos niveles de contaminación? ¿con altas tasas de suicidio?

Creo que es importante como chilenos cuestionarnos si queremos ser desarrollados, si queremos seguir los modelos que se nos proponen. Yo por lo menos no quiero que Chile sea un país como “los desarrollados”, que logre su desarrollo a costa de guerras y de contaminar el planeta, más bien creo que debemos buscar un desarrollo armónico, con identidad y donde se escuche a los compatriotas antes que las ideas que vienen del extranjero. 

“Mi reino no es de este mundo”

7 abril, 2011

Breve Reflexión sobre los abusos sexuales en la Iglesia Católica Chilena

 

“Mi Reino no es de este mundo…” (Jn 18, 36) Esta frase ha dado vueltas en mi cabeza a partir de los actos vergonzosos sobre la Iglesia Católica salidos a la luz en el último tiempo. Esto porque los casos más bullados -del sacerdote Karadima y el supuesto caso de la religiosa Paula Lagos- han impactado por el prestigio y cercanía a las cúpulas de poder de los cuales gozaban. De hecho, la figura de Fernando Karadima no sólo es cercana a autoridades al interior de la Iglesia (4 obispos), sino también a personalidades de la elite chilena.

Poder político y económico

Esta situación, de cercanía con el poder -político o económico-, a la luz del evangelio no debería ser una característica distintiva de los hombres de Dios o consagrados a la vida religiosa, sino todo lo contrario, una vida cercana a la austeridad y la humildad – “Todo el que se ensalce será humillado, el que se humille será ensalzado” (Lc 14, 11); la historia del hombre rico que no quiso dejar sus riquezas para seguir a Jesús (Mc 10, 17-22); “No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24); “No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?. ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?” (Mt 6, 31)-. Aún así estas prácticas se han dado más de alguna vez en la historia del catolicismo -como cuando los reyes han basado su autoritarismo en la religión, Papas que han abusado de su poder (Paulo III, Clemente VII), la misma inquisición, etc.- y siguen pasando, pero estas prácticas son sólo manipulaciones del mensaje de Jesús y de los evangelios. Así, creo que estas actitudes no son sustentables en el tiempo, ya que tarde o temprano estas manipulaciones colapsan, como ha pasado actualmente en Chile.

Actos fariseicos

Por otro lado, me llama la atención la devoción que había hacia el sacerdote Karadima y hacia sor Paula. En relación al primero, es interesante cómo muchas personas eran atraídas a sus retiros, como muchos más disfrutaban de sus misas y cuantos decidieron ser sacerdotes por su recomendación. Así es extraño como muchas personas lo designaban santo por el mensaje que entregaba y cómo lo hacía, ya que era un excelente orador -tan bueno al punto de hacer creer a la gente que era discípulo de San Alberto Hurtado, siendo que nunca se caracterizó por ayudar a los más necesitados-. En este punto me llama la atención su excesivo moralismo y ritualismo, que aún se puede apreciar en la parroquia del Bosque, lugar conocido por preferir que las mujeres no leyeran en la misa, o que lo hicieran con faldas largas, por exigir a los ministros de comunión a dar la eucaristía con terno y corbata, además de ser excesivamente ceremoniosos.

Estas actitudes, y la manera en que el sacerdote formaba a sus feligreses y como sor Paula lo hacía con sus alumnas -con mucha rigidez y disciplina, siendo extremadamente conservadores en temas valóricos y sexuales-, me hace pensar en la figura de los fariseos en el evangelio, quienes tenían un discurso muy moralista y apegado a la ley, pero en sus vidas personal no practicaban lo básico del mensaje bíblico: el amor y la misericordia. De hecho, se preocupaban más de como se mostraban a los demás, en vez de convertir sus corazones a Cristo -“¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues son como tumbas blanqueadas: hermosas por fuera, pero llenas de huesos de muertos y de toda clase de impurezas por dentro.”(Mt 23, 27)- .

Estas características brevemente esbozadas se repiten en lo sucedido también en otros países, con religiosos conservadores que han aparecido involucrados en escándalos que van en contra de lo que predican, como el caso del sacerdote Legionario Marcial Maciel. Por esto desde ahora sospecharé aún más de todos los religiosos y religiosas que busquen tener poder y riqueza, además de todos aquellos que exageren en las formalidades, en desmedro del encuentro con Cristo en el pobre y en el que sufre. Y, por otro lado, agradeceré por todos aquellos que den ejemplos de austeridad y de humildad, y seguiré a quienes den testimonios de solidaridad y trabajen con los más necesitados, sin mirarlos en menos.